Consejos para cumplir tus propósitos de año nuevo

Un nuevo año sugiere nuevas oportunidades, y todos pensamos en cosas que podemos mejorar. Queremos que nos vaya mejor, y sabemos que en parte depende de nosotros: dejar de fumar, estudiar un idioma, adelgazar, hacer deporte, aprender corte y confección…

El problema es que pretendemos conseguir estos propósitos solo a base de fuerza de voluntad. Y el resultado es el desastre: como mucho conseguimos cumplir nuestro propósito la primera semana, y a veces ni eso. Unos meses más tarde dejamos de pagar la cuota del gimnasio, volvemos a comprar el tabaco por cartones… y nos engañamos diciéndonos que será mejor intentarlo en verano, en vacaciones, que estamos más tranquilos.

Sin embargo, se puede hacer. Yo sigo los consejos de Leo Babauta, y funcionan. Con deciros que he conseguido hacer deporte casi a diario, después de años sin mover un músculo…

 

Este es el secreto:

No se trata de fuerza de voluntad, sino de cambiar hábitos. Uno no se lava los dientes o se ducha porque tenga mucha fuerza de voluntad, sino porque es lo que hace de manera rutinaria, casi siempre a la misma hora o en la misma situación. El hombre es un animal de costumbres, así que se trata de convertir nuestro propósito en una costumbre, algo que hagamos sin pensar y que incluso nos haga estar incómodos si un día no podemos hacerlo, como nos pasa cuando no podemos ducharnos o lavarnos los dientes.

¿Y como podemos convertir esos propósitos en hábitos? Estas son las claves:

 

Intenta uno cada vez.

No intentes a la vez dejar de fumar, aprender sánscrito y acostarte antes. No harás ninguna de las tres cosas. En lugar de eso, céntrate en uno de los objetivos, y cuando lo hayas conseguido ve a por el siguiente.

 

Empieza por lo más fácil.

A lo mejor pasar de no hacer deporte a hacer una hora al día es excesivo. Plantéate una meta que puedas cumplir, incluso que creas que será demasiado fácil, como hacer diez minutos al día. De este modo, la sensación de triunfo que tengas al conseguirlo te hará más fácil abordar el siguiente objetivo.

 

Plantéate una meta de 30 días.

Cualquier objetivo, si te lo planteas para toda la vida, puede ser intimidador. Es mejor plantearte un horizonte de un mes. Dejar de fumar durante un mes, o hacer deporte durante un mes, o dormir más durante un mes son retos más asumibles. El truco está en que es un tiempo suficiente como para desarrollar el hábito, y después será muy fácil continuar con él.

¿Esto es engañarte a ti mismo? Pues sí, pero el caso es que funciona. Los seres humanos somos tan crédulos que incluso nos podemos engañar a nosotros mismos, aunque sepamos que lo estamos haciendo. Y al fin y al cabo también nos engañamos a nosotros mismos, pero para mal, cuando nos decimos que mejor empezamos con el régimen mañana, o que hoy no iremos al gimnasio pero la semana que viene sí.

 

Plantea un objetivo medible

Tu objetivo no puede ser “hacer más deporte” o “beber menos”. Eso es muy difícil de medir, y es muy fácil engañarte a ti mismo con su cumplimiento. Es preferible “hacer 10 minutos de deporte” o “beber 2 cervezas en lugar de 5″. De este modo sabes perfectamente si lo estás cumpliendo o no.

 

Haz público tu objetivo

Uno de los trucos más eficaces para cumplir nuestro objetivo es darle publicidad. La presión de mostrar ante otros que hemos fracasado es uno de los mejores acicates para animarnos a cumplir. Así que escribe tu objetivo en tu blog, o mejor explícalo a tu familia y amigos.

Si ya antes de empezar no te atreves a hacer esto por el miedo al ridículo si fracasas, es porque no te lo planteas en serio.

Reporta a alguien

No basta con que tú lleves la cuenta de tu progreso: debes comunicarselo a alguien. Esto tiene mucho que ver con el punto anterior, porque si no tienes que explicar cada día o cada pocos días como vas, es muy probable que para cuando alguien te pregunte haya pasado un mes y ya tengas una explicación racional preparada: “es que, verás, ahora es un mal momento para… pero ya en verano, con más tiempo libre, me pondré en serio.”

 

Crea una rutina

Plantéate un momento del día y una situación para cumplir con tu objetivo. Por ejemplo, para hacer deporte puede ser una buena hora el comienzo de la mañana, o por la tarde al volver del trabajo. Lo ideal es hacerlo justo después de un hábito que ya tengas establecido, como lavarte los dientes, de manera que este nuevo hábito se convierta en parte de la rutina que tienes al despertarte, al llegar a casa o antes de acostarte.

Recuerda que el objetivo es conseguir convertirlo en costumbre, en algo que haces sin pensar.

 

Cambia un hábito negativo por otro positivo

Uno de los problemas con hábitos del tipo de fumar es que dejarlos crea un vacío. No es solo la adición a la nicotina, sino el condicionamiento que te ha programado para encender un cigarro y tenerlo en la mano en determinadas situaciones. En lugar de sumprimir directamente el hábito intenta cambiarlo en esas situaciones por otro positivo, o al menos neutro. Por ejemplo, masticar un chicle o jugar con un objeto pequeño si tu problema es que tienes que tener algo en la mano.

 

Insiste aunque algún día falles

No pasa nada si un día fracasas en tu objetivo. Puedes estar enfermo, o surgir un imprevisto. Pero no dejes que pasen varios días seguidos sin insistir en el hábito, o no conseguirás desarrollarlo.

Si en un mes no has conseguido establecer el nuevo hábito, puede ser que hayas sido demasiado ambicioso, o que debas cambiar otras cosas en tu vida antes de plantearte ese objetivo. O que simplemente ese objetivo no sea alcanzable para ti. No puedes pensar en correr una maratón en un mes si llevas diez años sin hacer ningún deporte. Y no puedes pensar en aprender a tocar el violín si desafinas en cada nota que cantas.

Cuando consigas un objetivo, pasa al siguiente

Si llevas 30 días creando un hábito, ya es fácil dejarse llevar y mantenerlo. Ahora intenta con el siguiente. Puede ser aumentar la intensidad del conseguido (pasar de 10 minutos al día de deporte a 20, levantarte 30 minutos antes en lugar de 15) o intentarlo con uno nuevo.

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